Se extinguió la luz del Cronista Municipal Amaranto Celaya. El Sol de Puerto Peñasco en su último adiós.

Esta foto le gustaba mucho a don Amaranto Celaya se la  tomó Socorro González

Esta foto le gustaba mucho a don Amaranto Celaya se la tomó Socorro González

PUERTO PEÑASCO, SONORA. A DOMINGO, 26 DE JULIO 2015.- Hace una semana fue el sepelio del Cronista Municipal Amaranto Celaya Celaya, la ceremonia dio inicio en la misa de cuerpo presente a las ocho de la mañana en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, por la noche había llovido de manera inusitada por varias horas, cuando salimos de la Funeraria Santa Cecilia a medianoche mi hija Rut de seis años me dijo: “mamá, está lloviendo como cuando se muere alguien en las películas”.

La tarde de ese sábado, 18 de julio viajé en un Albatros asiento seis de Caborca al Puerto a despedir a don Amaranto, en la carretera nos llovió todo el camino, después se empezó a despejar y nos recibió un sol radiante que nos encaminó a la funeraria donde fue velado el escritor desde las 13 horas hasta que fue llevado a recibir tres momentos de despedida. Falleció alrededor de las tres de la mañana, justo el día que también murió el Lic. Benito Juárez García pero en 1872, siendo esto relevante para los que conocimos a don Amaranto pues sabemos de su gran admiración, respeto y estudio que tuvo para el  Benemérito de las Américas.

Fue alrededor de las 15 horas cuando llegamos a la Santa Cecilia, había poca gente a esa hora, abracé a las caras que se me fueron haciendo conocidas, son familias muy grandes, tanto de parte de don Amaranto como de su esposa Rosalba Romo Fierro (que por cierto el parecido entre las hermanas es muy relevante); llegué a doña Chava que estaba sentada en el sillón principal acompañada por las dos hermanas mayores de don Amaranto, la abracé con mucho sentimiento, me dio palabras de consuelo, de amor, de cariño, me dio su mirada. Tres años de lucha contra la enfermedad del cáncer, rebasando siempre todos los diagnósticos don Amaranto, siempre a favor. Sufrió mucho los últimos días me dijo doña Chava, pero nunca dejó de luchar; hasta el último aliento, pensé.

Funeral de Amaranto Celaya Celaya

Funeral de Amaranto Celaya Celaya

Me fui a sentar a las sillas de atrás, empezaron las voces a contarme detalles hermosos: “¿Si sabes que tiene viva a su mamá de 98 años? ¿Ya te platicaron que se fue a despedir de ella? Resulta que doña Ángela estuvo muy inquieta por tres días, no podía dormir, el caso es que el viernes después de mediodía le dijo a una de sus hijas que Amaranto había ido a despedirse en un sueño, ¿ah sí mamá? ¿Qué te dijo? Que se sentía muy mal, relató doña Ángela, que él pensaba que ya no la iba hacer. ¿Y qué le dijo mamá?, le preguntó la hija. Que no tuviera miedo, que no le iba a pasar nada. ¿Sabes si está malo Amaranto? Preguntó doña Ángela. Pues está un poco delicado, ¿lo quiere ir a ver a Peñasco?, le preguntaron. No, voy a esperar a que él venga de nuevo”.

Cuando me contaron la anécdota doña Ángela Celaya no sabía nada de que don Amaranto, su hijo, había fallecido. Ella vive en Altar, espero que no le hayan tenido que dar esa mala noticia, aunque doña Ángela, de alguna manera u otra ya lo sabía. Así son las mamás. Doña Ángela Celaya se casó con José Celaya Velazco, tuvieron once hijos, don Amaranto es el único hijo que ha fallecido al igual que su padre, ocupaba el quinto lugar de nacimientos. Primero nació su hermana Josefina (1938), luego Margarita (1939), María Luisa, Crucita, Amaranto (primer varón), Servando, Ángel (radica en Texas), Catalina (vive en Oquitoa), Evelia, Marcos,  Marta (1959); los demás viven entre Altar, Caborca y su hermana mayor en Peñasco. Todos los hermanos asistieron al funeral con sus familias casi completas, faltaron solamente cinco sobrinos que no pudieron desplazarse, uno ellos vive en Tamaulipas.

Amaranto Celaya Celaya con su mamá de 98 años.

Amaranto Celaya Celaya con su mamá de 98 años.

Conocí a don Amaranto el verano del 2003, llegó a la tienda que tuvimos por el bulevar Fremont del 2003 al 2008. Desde la primera plática que entablamos no nos alcanzó el tiempo, siempre me contaba anécdotas, planes, proyectos, cronista natural, al tiempo, con los años, me convertí en su confidente, en su amiga, hace tres años que esa parte había quedado silenciada, pero uno tiende a vestir la ausencia mental de las personas con vagas nostalgias y lúdica esperanza.

Tenía aproximadamente quince días internado en el IMSS don Amaranto antes de fallecer, no me enteré sino tres días antes de que falleciera y porque mi hija Rut soñó que le mordió una tortuga la madrugada del miércoles, me despertó contándome el sueño y puse en Google “soñar que te muerde una tortuga”, a lo cual según esto significa luto, pesar muy grande. Me quedé pensando.

Por la mañana de ese mismo miércoles me comenta mi esposo por mensaje que el periodista Alberto Siles le estaba preguntando de Hermosillo si no teníamos noticias de don Amaranto, en eso momento comprendí que venía el desenlace, estaba en Caborca y no podría ir a Peñasco hasta el sábado, quería verlo con vida; mi esposo sí tuvo oportunidad de verlo aún con su último aliento. Don Amaranto fue muy mágico, sabio, certero en sus comentarios cuando hablaba en serio; estudió bastante, analizó otro poco, muy inteligente y capaz. Lo sé de sobra. Con muchos defectos, pero honroso como el que más, disciplinado en su lucha por ser mejor ser humano, atento, elegante, caballeroso. Amante de la luz, del arte, la historia, la esencia. Le gustaba compartir largas horas de pláticas con sus amigos de café, el deporte, siempre en la búsqueda de mejorar la comunidad.

A la funeraria empezaron a llegar flores, los primeros dos enormes y hermosos ramos fueron de la Logia Benito Juárez García, así como de Sus Amigos del Pinacate; ambos representativos estuvieron siempre presentes en los dos días. El domingo, 9 de diciembre 2012 se le rindió un inolvidable homenaje en el Auditorio Cívico Municipal “C.P. Gerardo Portugal Martínez” por parte del XXI Ayuntamiento de Puerto Peñasco a través de la dirección de Acción Cívica y Cultural dentro de la Feria del Libro la cual ayudamos a coordinar los del Cine Club Primera Toma (único evento oficial que tuvimos oportunidad de participar en este trienio), fue entonces que el cineclub propuso se realizara esta distinción a don Ramón Amaranto Celaya Celaya, nacido en Altar, Sonora el 7 de noviembre de 1945, a quien unas semanas antes se le había diagnosticado cáncer en el cerebro.

Ese día del homenaje don Amaranto Celaya estuvo feliz por muchas razones, entre ellas, porque había trabajado mucho en la campaña política del 2012 porque se lograra este Ayuntamiento, el cual, hay que decirlo de paso, no le rindió Guardia de Honor de Cuerpo Presente como se le rinde a los Cronistas Municipales cuando fallecen, además de que en su sepelio se observaron a lo sumo dos funcionarios acompañando a su última morada al que también fuera empleado en el área de Archivo del actual gobierno municipal. Hecho muy comentado entre los presentes, inclusive el señor Ernesto Beyles Espinoza en sus palabras del adiós, en el cementerio, frente al ataúd,  hizo notar esta situación. La historia se escribe. La historia no olvida.

Después de la Misa de Cuerpo Presente, a las 9 a.m., los hermanos de la Logia Benito Juárez García ya lo esperaban en su lugar de encuentro, a donde por nada del mundo faltó durante todos los años que perteneció a este grupo, recuerdo que era los lunes por la noche cuando se reunía a estudiar con sus compañeros. Llegó la carroza, ingresaron el ataúd al recinto, pidieron a los presentes estar a solas los integrantes de la Logia con su hermano Amaranto, posterior, nos dejaron entrar a todos a ser parte de la última estancia que tendría en esta asamblea. Muy sentida ceremonia, llena de simbolismos, elegancia, precisión. Don Víctor Alemán estuvo dirigiendo el protocolo. La familia se conmovió especialmente en la Logia porque sabían lo tanto que don Amaranto amaba ese lugar del conocimiento.

Amaranto Celaya era miembro también de la ACROS (Asociación de Cronistas de Sonora), Fundador de la actividad anual “Por los Caminos de Kino”, Miembro del Consejo Asesor de la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar; trabajó muchos años en la Comisión Federal de Electricidad, fue presidente de la Unión Deportiva Municipal, laboró en el periódico DE FRENTE. Además fundador de la asociación civil que levantó el edificio de lo que será el Museo de Historia de Puerto Peñasco con un Salón de Fama (deporte) en el segundo piso, proyecto que está inconcluso por el momento.

Tuvo muchos otros cargos honorarios, así como empleos, pero lo que más le tenía ocupado en sus últimos años fue su oficio de escritor, publicó su primer libro  “Andanzas en torno a un río, un mar y el sol del desierto” (Editorial Garabatos, México, 2005), el cual tuve el privilegio de prologar; les comparto una parte de lo que escribí: “Lector que tienes el privilegio de tener entre tus manos las ‘Andanzas en torno a un río, un mar y el desierto’, del escritor Amaranto Celaya Celaya, te aseguro que en él encontrarás sesenta y siete historias que te harán vivir un cúmulo de emociones…

“El escritor elige siempre un principio y un final abierto, nos da la posibilidad de pertenecer a las narraciones con las indicaciones de los puntos suspensivos, nos indica que todo puede suceder, que no se ha escrito la última palabra, que como lector puedes interactuar. Sucede de igual manera con la cita de las canciones que acompañan a ciertos personajes, además, de una manera muy peculiar emite, en todas las andanzas, sentencias de sabiduría popular.

“Diversas voces dan vida, el niño Amaranto, el adolescente, el periodista, el cronista, el aficionado al béisbol, el poeta, el adulto… la voz que añora los tiempos perfectos del pasado, pasajes que recoge una memoria creativa e inteligente, para dar paso al conocimiento que nos quiere hacer llegar…”.

Portada del libro publicado Andanzas de Amaranto   Celaya

Portada del libro publicado Andanzas de Amaranto Celaya

Dejó otro libro terminado, se lo había mandado para ser publicado al director de la Reserva, su también amigo desde la infancia, Ing. Federico Godínez, quien manifiesta que la obra es demasiado extensa y habrá que ser publicada de manera póstuma en dos partes. Así es don Amaranto, todavía seguirá trabajando mientras sigan siendo leídas sus historias. Publicaba mensualmente “El Sol de Puerto Peñasco. Órgano de Difusión del Pensamiento Libre”, del cual mi esposo era el editor, así como yo me encargaba de la corrección de estilo. También se quedó sin publicar el último número.

El ataúd se abrió en el Panteón Municipal No. 2 en el Oriente de la ciudad, doña Chava se acercó a despedirlo, doña Margarita viuda de Francisco León (nombre que lleva el Estadio Municipal) le dio también el último adiós con mucho cariño, le dijo que ya estaría en el más allá platicando de beisbol con Pancho León. Minutos después, el también cronista deportivo Ernesto Beyles Espinoza dedicó unas hermosas palabras al que le decía su hermano con quien compartió muchas horas el micrófono en la XEQC, así como largas pláticas en torno al deporte y la vida misma; muy consternado el señor Ernesto Beyles por la muerte de don Amaranto.

Pasaban las diez de la mañana, el sol se hizo presente con mucha fuerza, los ocho nietos rodeaban el féretro, su viuda, nuera, sobrinas, sobrinos, todos sus hermanos de manera prudente, la familia; los de la Logia presentes, vestidos de manera impecable, serenos, solemnes. Algunos amigos de don Amaranto alrededor, cerca siempre Federico Godínez, Víctor Alemán, Ernesto Bayles; se desmayaron dos de sus cuñadas. Don Amaranto tuvo tres hijos, Amaranto (Tito), Nyllirma, Abraham el menor, profesionista que radica en Phoenix quien brindó palabras de despedida a su padre, previo antes de ser enterrado y recibir última ceremonia por parte de la Logia.

En domingo, con un sol radiante, pasadas las once de la mañana, don Amaranto Celaya Celaya, como accidente del destino, fue enterrado a la edad de 70 años. Cuando empezó a caer la tierra una de sus hermanas dijo en voz baja algo muy bello, esas palabras las guardo en mi corazón. Les dejo con el mensaje con el que despidió su hijo Abraham a su padre. Aché:

“Ramón Amaranto Celaya Celaya, hijo de este desierto, ciudadano del mundo, hoy llega honroso a su última morada, llega amado por su madre, por su esposa, por sus hijos, nietos, hermanos, amado por su comunidad; ha llegado el momento de entregarlo al Padre Amoroso que lo está recibiendo para su descanso eterno.

“Este domingo, para nosotros, su familia, es un domingo de profunda tristeza, el dejarlo ir es doloroso  porque fue un ser entrañable, paciente, sabio, preciso, tuvimos altas y bajas en nuestras historias, pero siempre salimos adelante con su disciplina, con esa sonrisa que nos derretía, con sus bromas, con su amor a la vida. Ya nunca sabrá papá cuánto lo extrañaremos, cuánta falta nos hará en nuestra mesa de Navidad, en nuestros días de celebraciones.

“Un hombre con gran sabiduría, resistente, que luchó hasta su último aliento, que nos enseñó a perdonar, amar la historia, el conocimiento, el estudio, el deporte. Siempre investigando, escribiendo, platicando largas horas con sus amigos de café, fiel a su hogar, a sus creencias. Buscador del progreso, protector, bondadoso, valiente.

“Mi padre, mi gran maestro de vida, mi compañero. A nombre de las familias Celaya Romo, Celaya Celaya agradecemos sus actos de amor hacia Amaranto Celaya, el cronista municipal, escritor, el amigo de todos ustedes. Agradecemos todos los detalles otorgados a su persona en su historia de vida de 70 años, es verdad,  se quedó con cientos de sueños inconclusos, que poco a poco trataremos de ir armando ese rompecabezas que le quedó pendiente para que su descanso sea pleno.

“Mamá, Rosalba tan amada por mi padre, Chava como te decía siempre, sabemos de tu tristeza, pero debes de saber que te amamos profundamente, que agradecemos al padre que nos diste, la familia que formaron, hombro con hombro, día a día, tomados de la mano siempre, pasando los tiempos buenos y malos, cuidándose uno al otro. Se convirtieron en abuelos amorosos, tan dedicados, especiales, consentidores. Dios te bendiga madre hermosa, gracias por ser tan buena compañera de nuestro padre, por ser madre ejemplar, por entregarte a nuestra historia.

“Unidos ahora como familia, acompañados de todos ustedes amigos nuestros, amigos de mi padre, decimos adiós a este gran señor conocido por todos como Amaranto Celaya. Para él ya no habrá dolor, tristezas, enfermedad, para él ahora habrá luz, progreso, amor absoluto; esta mañana, en nuestra fe sabemos que está siendo recibido en los brazos del Padre Amoroso, que está descansando en paz enviando a nuestras vidas grandes bendiciones de esperanza, de perdón, de amor. Buen viaje papá, te quedas en nuestros corazones para la eternidad. Te amamos. Gracias”.

El Sol de Puerto Peñasco de Amaranto Celaya Celaya

El Sol de Puerto Peñasco de Amaranto Celaya Celaya

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