Juan Gabriel, amor eterno, eterno amor

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Por Nina Mier

Rúbrica de Juan Gabriel

Rúbrica de Juan Gabriel

PUERTO PEÑASCO, SONORA. A DOMINGO, 28 DE AGOSTO 2016.- Hoy es día de los abuelos, día de esparcimiento, día con sabores diferentes. Ayer tuvimos el 1er Festival Internacional de la Salsa con intento para instalar el inexistente Récord Mundial Guinness de más personas tomando una clase del género de salsa, la noche transcurrió divina; al regresar a casa venía platicando con mi esposo del clima extraordinariamente agradable, abrimos los vidrios del carro, sacamos los brazos y disfrutamos de una aire helado pasando el tiempo de la medianoche. Por inercia, por lecturas anteriores, por las pláticas pasadas acerca de los climas con mi amigo Javier García Barbosa -La Casa del Capitán-,  le dije sin pensar “por la mañana va a temblar, será en California, cerca de la Falla de San Andrés. Algo grande está por suceder. No es normal este clima en esta víspera en este puerto”. Mi esposo solamente escuchó y siguió disfrutando la ventura de sentir frío en la etapa más sofocante del verano.

Inicié mi día de esparcimiento, de familia, de finales de tiempos de relajamiento con cierta pereza, escribí poco, leí otro tanto, después, en familia vimos una película, al terminar el filme prendo mi PC para escribir uno de los textos pendientes; entonces la noticia, Juan Gabriel falleció de un infarto fulminante. Entonces, para mí fue el temblor esperado, lo anunciado por los tiempos, uno de los consentidos de la palabra, del sentimiento, del juglar, del amoroso, el amor eterno, el eterno amor.

Los versos octosílabos con los que crecí, la melodía, la añoranza. Cuando muy niña tenía un tocadiscos pequeño, rojo, ahí escuchaba los LP que adquiría mi mamá, en ese tiempo estaba enamorada de Jorge Rivero. En mi casa había un disco con canciones apenas si declamadas por Jorge Rivero que para mí era el tenor esperado por el mundo. Así es uno pues. Entonces después de escuchar el disco titulado “El menos”, ponía otro de Juan Gabriel con la canción “Cuando seas mi mujer” (1976), en especial los versos: Te construiré una casa | lejos de la ciudad | muy cerca de una playa | cuando seas mi mujer… Las letras de Juan Gabriel me hicieron soñar el amor desde entonces, formatearon la forma de expresar a mi corazón…  desde entonces.

Este día las estadísticas se dan a conocer en todos los medios, en todas las redes, en todas partes: más de cien millones de copias discográficas vendidas, más de 1800 canciones de su autoría, cientos de premios y reconocimientos, películas, producciones. Falleció en activo, hoy se presentaba en concierto y el viernes estuvo en su último encuentro ante un auditorio de casi 18 mil almas coreando sus éxitos.

Juan Gabriel, de esos que quedaban de último calibre, de los que nacen con el choque de dos estrellas, un especial del universo, un estelar de nuestro tiempo; una historia acumulada, además de un adiós inesperado, únicamente 66 años, un corazón dado en cada verso, no le quedó fuerza para resistir un ataque más, muy amado, muy esperado, consentido de todos. Los tiempos le vinieron fácil porque él marcó siempre el cómo y el cuándo, marcó su estilo, sin moda, sin esbeltez, en largas ausencias, en apariciones a su antojo. El admirado, con cientos de problemas de papeleos, juicios, demandas, los buitres siempre tras el peso. Todo obstáculo superado, menos esta mañana, el tiempo, la hora registrada en su nacimiento un día 7 de enero de 1950 en Michoacán, en Parácuaro, de una mamá que dio a luz literalmente a Alberto Aguilera Valadez.

Amigo de las grandes, de los grandes, del que queramos indagar, el de los inolvidables duetos (una serie impresionante grabada en 2010), de los éxitos. Interpretado por tantos. Voces como Rocío Durcal, Lola Beltrán, Vicente Fernández, Lucha Villa, Pedro Vargas, Amalia Mendoza, Lupita D’Alessio, Raphael, Cornelio Reyna, Angélica María, Roberto Jordan, Estela Núñez, Daniela Romo, Lucía Méndez, Ana Gabriel, José José … y así, por el estilo. Una leyenda.

A principios de los 90′s me tocó presenciar un concierto de Juan Gabriel en el CUM de Hermosillo, estaba sentada justo en el segundo nivel a un costado del escenario, al igual que los miles de presentes, me volví loca de amor esa noche por el artista. Enigmático. Se fue la luz, entonces los asistentes prendieron sus encendedores y Juan Gabriel empezó a cantar a capela mientras se subía lentamente el pantalón enseñando apenas el tobillo, en la penumbra, los gritos emocionados se escucharon sin control, una sensualidad de impresión, supo como fomentar y contener el deseo. La luz regresó, el concierto siguió, siguió y siguió. Fuimos felices todos los presentes, no queríamos que terminara ese momento, pero lo perpetuamos en el corazón. Me tocaron otros dos conciertos del Divo de Juárez, entonces supe ya cómo vivirlos.

Hay un legado para México, herencia ante el mundo de palabra y melodía; de series, películas, programas, nos queda mucho por contar, por apreciar. Sin duda las veladoras hoy se prenden, las oraciones se elevan, el desconsuelo de sus seres amados es incontenible.  El consentido se está despidiendo “ya lo sé que tú te vas y que nunca volverás”.

Por el buen tiempo Juan Gabriel, por la voz de tenor ligero, por la voz raspada, por las buenas mesas, por tu rostro familiar, por los tiempos que siempre fueron in crescendo; Alberto, como me contestó un día por teléfono, la única vez que lo escuché directamente por unos segundos al levantar el auricular de un cuarto en el Hotel Gándara en Hermosillo el año 2000, cuando le llamó a una de sus entrañables amistades y tuve la oportunidad de contestar y preguntar “¿quién le llama?”.

El récord de asistencia a un concierto masivo en el Zócalo lo conserva Juan Gabriel con 350 mil asistentes. Gran parte de sus canciones son consideradas patrimonio de la cultura popular de México, por mencionar: El Noa Noa, Fue un placer conocerte, La guirnalda, De mí enamórate, Amor eterno, Querida, Hasta que te conocí, Jamás me cansaré de ti, Se me olvidó otra vez, No vale la pena, Te sigo amando, No me vuelvo a enamorar, Abrázame muy fuerte, Me nace del corazón, Luna, Costumbres, He venido a pedirte perdón, Caray, Así fue, Dímelo, No discutamos, Todo está bien, La diferencia, Inocente pobre amigo, Lo pasado pasado, Juro que nunca volveré, Una vez más,  Tú sigues siendo el mismo, Ya lo sé que tú te vas, Perdóname, Tarde, Olvídalo, Si quieres. 

Mi canción preferida: Siempre en mi mente. Ahora descansa con su amor eterno, con su eterno amorAché.

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