Antonio Mosqueda recibirá importante reconocimiento por trayectoria musical en el FICervantino extensión Puerto Peñasco. ¡Entérate de los detalles!

Antonio Mosqueda recibirá reconocimiento cervantino

PUERTO PEÑASCO, SONORA. A DOMINGO, 15 DE OCTUBRE 2017.- El maestro Antonio Hernández Mosqueda recibirá importante reconocimiento por trayectoria musical este jueves, 19 de octubre durante la inauguración oficial del XLV Festival Internacional Cervantino extensión Puerto Peñasco; Antonio Mosqueda (nombre artístico) presentará su concierto el mismo día a las 19 horas, al finalizar, el Alcalde Kiko Munro acompañado de diversas autoridades homenajeará la obra, vida y trayectoria del músico que ha dejado huella en Puerto Peñasco y el  mundo.

Antonio Mosqueda tiene en su haber grabado 30 cds, 40 composiciones, domina los siguientes instrumentos guitarra, flauta transversal, armónica, mandolina, quena peruana, zampoñas andinas, charango boliviano, bombo argentino, cuatro venezolano, tiple colombiano, tresillo cubano, bajo, arpa, flautas aztecas, caracol y percusiones. Géneros: Música Latinoamericana, Bossa Nova, Flamenco, Jazz, Rock, Latin, International, Easy Listening.

No se pierdan este día tan importante para el maestro Antonio Mosqueda quien tiene muchos seguidores y admiradores en nuestra ciudad. La cita es este jueves, 19 de octubre a las 19 horas en el escenario principal del Malecón Fundadores.

Portada cervantino

A continuación les dejo un texto escrito por el futuro homenajeado donde narra anécdotas de su época de estudiante.

El Kinder (Infancia Callejera)

No fui al Jardín de Niños; porque sólo los de un nivel económico acomodado lo hacían; además era motivo de burla entre la “palomilla” ya que no pertenecíamos a ese estatus y nos hacía ver fuera de cuadro, como gente muy “nice”, siendo nosotros del proletariado que en gran parte nos educábamos en la calle, jugando en arboledas, llanos, la vía pública y hasta en los basureros.

Llegó la hora de estudiar (Educación Primaria)

La escuela primaria era de ley, tan sólo a una cuadra de mi casa se ubica la “Hidroeléctrica de Cupatitzio”; que nada más con pronunciar correctamente su nombre, era el primer aprendizaje.

A la hora del recreo, mi Madre me llevaba una rica torta de frijoles refritos guisados con manteca de puerco, que mi propio Padre elaboraba, desde criar a los cerdos, sacrificarlos, etcétera, la almacenaba en aquellas grandes latas cuadradas y nos rendía una buena temporada.

Los fines de semana, cuando la escuela permanecía cerrada, allanábamos la institución, burlando la vigilancia del conserje, que ahí vivía con su familia y un perro guardián, que en cualquier momento podría atacarnos. Lo hacíamos solamente para probar nuestra destreza brincando bardas e infiltrarnos sin ser descubiertos.

En aquel entonces estaban vigentes los bonos del ahorro nacional, que eran unas estampillas que se adherían a una especie de álbum, que cuando se llenaba, lo ahorrábamos en el banco. Irónicamente no teníamos mucho que ahorrar; pero comprando estampillas de diez y veinte centavos, cultivábamos el hábito del ahorro.

Formé parte de la Escolta; porque era de los más altos y obtenía más o menos buenas calificaciones. En primer grado, una niña pidió permiso para ir al baño, y la maestra, muy en su papel autoritario; pero no con sentido común ni comprensión alguna sobre las necesidades físico biológicas del ser humano, negó rotundamente dicho permiso a mi compañerita, ella insistió a la maestra y la catedrática no le prestó mucha atención y continuó con la clase. Entonces sucedió, ante el asombro de todos en el salón, vimos como gran parte del aula se anegaba con lo que la pobre chiquilla no pudo contener más.

Creo que la maestra en su afán de imponer su mando, tomó una muy fallida decisión. Después de tantos años, no he podido olvidar esa escena, yo creo que tuve una fijación mental a tal grado que en mi labor docente, nunca negué ningún permiso de tal índole y menos a las mujeres. Llegué a tener problemas con la directora; porque decía que yo otorgaba muchos permisos para ir al baño, nunca le conté la historia porque no sería argumento para ella, imaginaba que mi directora al igual que aquella maestra, a pesar de que habían transcurrido tantos años y que supuestamente los tiempos habían cambiado, compartían la misma filosofía errónea.

Así, fui sobreviviendo a la primaria, en medio de juegos y pleitos. En la ceremonia de graduación bailamos un vals, el cual lo ensayamos durante muchas semanas y la infancia quedó atrás.

Un mundo nuevo (La Secundaria)

Ahora como todo un adolescente estaba listo para la secundaria. No era tan sencillo para obtener la ficha de inscripción, prácticamente tuvimos que dormir afuera de la escuela en una larga fila de aspirantes para la Escuela Ángel María Garibay K. # 138 que se encontraba a cinco cuadras de mi casa.

En la primaria no portábamos uniforme escolar, cada quién iba vestido como podía y ahora en la secundaria había reglas que cumplir. Como si fuéramos a la guerra, el atuendo era color verde y con un diseño tipo militar. El plan de estudios constaba de un montón de materias; además de la Tecnología, clases de música, educación física, laboratorio de química, etcétera. Teníamos un maestro para cada especialidad, la situación se tornaba más interesante y adquiría un carácter más serio y formal. Todo era diferente y atractivo: En la clase de Tecnología nos llevaron al museo de la Comisión Federal de Electricidad, lo cual fue una experiencia interactivamente fascinante. En la clase de música asistimos a un concierto de piano en la Sala Chopin y como Estudiantina dimos un show musical en el centro social Aquiles Serdán; también como grupo de Música Latinoamericana tocamos en diferentes escuelas y escenarios. En Literatura disfrutamos de una entretenida Obra en el Teatro Ferrocarrilero. En Educación Física presentamos una Tabla Gimnástica en el Zócalo y como seleccionados en basquetbol participamos en un entusiasta torneo en el Deportivo Hermanos Galeana. En Civismo realizamos una excursión al Ajusco, en donde al maestro lo acusaron de propasarse con una alumna, nadie supo con claridad los hechos; pero el “profe” quedó señalado por el suceso. En Biología hicimos la disección de una rana y un herbario muy completo; además de observar los espermatozoides en el microscopio y realizar muchos experimentos con sustancias y equipo del área de la Química y la Física. Tuve mi primer novia y empezábamos a ir a las fiestas a divertirnos y conocer amigas, todo se volvía cada vez más emocionante y cada momento lo vivíamos con la ilusión de que lo que vendría al día siguiente, seguramente nos sorprendería de una forma fascinante y no podíamos esperar más el desenlace, sintiendo una expectación preponderantemente curiosa y cuando caía la noche, nos íbamos a la cama para soñar con lo que al otro día podría suceder; porque todo aquello era nuevo para nosotros y lo disfrutábamos con el entusiasmo que la adolescencia te ofrece en medio de muchas incertidumbres; pero llenas de emoción.

Escuela Nacional de Maestros (El movimiento de rechazados)

No obstante aprobamos el examen de admisión a la Normal, muchos de nosotros quedamos fuera porque no había cupo suficiente para todos. Entonces empezó la Lucha Social. Organizados por los alumnos de semestres avanzados, nos adiestraron en defender nuestro derecho a la Educación. Con el mimeógrafo elaboraban volantes informando de la protesta, boteando en el transporte colectivo recolectábamos donativos para mantener la manifestación. Nos apoderamos de la escuela e hicimos la Huelga del Movimiento de Rechazados de la Escuela Nacional de Maestros. Entre otras muchas actividades, realizamos un plantón en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública para exigir el cumplimiento a nuestro pliego petitorio. La Huelga duró algunos días y finalmente la SEP emitió un dictamen a nuestro favor. Tuvimos suerte de salir bien librados de esa revuelta; ya que apenas ocho años antes había sucedido la Matanza de Tlatelolco y los estudiantes empezaban a ser vistos no solamente como intelectuales; sino también como un peligro para los intereses de nuestros gobernantes y muchos escolares eran perseguidos y reprimidos por su rebelión al reclamar sus derechos.

En plena Manifestación, cuando realizábamos pintas con aceite quemado en los camiones de pasajeros para publicar nuestras demandas, llegaron unos agentes federales armados a disolver dicha manifestación y uno de ellos me sorprendió infraganti con pintura en mano escribiendo máximas en los autobuses, sentí su mano en mi hombro y volteando escuché que decía — Antes los estudiantes eran vistos con respeto; pero ahora los consideramos delincuentes -.

Es sorprendente cómo después de cuarenta años, que se supone contamos con una sociedad cada vez más avanzada, esa errónea apreciación de nuestros dirigentes gubernamentales hacia los estudiantes parece que en vez de mejorar, se agudizan más y las matanzas continúan, de tal modo que en lugar de sentirse orgulloso de ser estudiante, hay que actuar con cautela para no ser desaparecido.

La Prepa (El placer de estudiar)

Nunca imaginé que mi paso por la Preparatoria fuera en un ambiente tan placentero. Todos los alumnos y maestros éramos amigos y convivíamos armónicamente dentro y fuera de la escuela. El director organizaba tremendas pachangas en su casa y nos invitaba, el maestro de Literatura, como todo buen bohemio, nos dio una clase inusualmente agradable no en el aula como es lo normal; sino en casa de uno de nuestros compañeros. Previamente nos había encargado la lectura de un libro y en una atmósfera de total libertad, el maestro nos hacía preguntas de los pasajes de la obra literaria y esa fue nuestra evaluación al calor de unas buenas cervezas bien heladas que el profe no tuvo empacho en autorizar; porque esa fue su razón para darnos la clase fuera de la escuela; ya que era un muy buen bebedor; pero un excelente catedrático. Todos quedamos muy complacidos con la buena ocurrencia del teacher.

En aquel entonces estaba permitido fumar en todas partes, alumnos y maestros fumaban dentro y fuera del salón. Teníamos un maestro que yo creo que era muy tacaño; porque siempre llegaba pidiendo cigarros y lógicamente nadie se podía negar.

En la clase de Metodología de la Ciencia, el profe de alguna forma se enteró de que yo tocaba y me hizo una propuesta imposible de rechazar; porque con esa actividad que realizara, quedaría exento en todo el semestre. Como estábamos estudiando sobre los problemas sociales, el maestro abordó el suceso de La Matanza de Tlatelolco y me pidió que diera un concierto en la escuela cantando canciones de protesta que estaban relacionadas con el ámbito del triste e indignante acontecimiento del 2 de Octubre de 1968. Sin vacilar, me aboqué a montar el repertorio incluyendo canciones de Víctor Jara, Mercedes Sosa, Daniel Viglietti, Horacio Guarany, Violeta Parra, etcétera. La presentación fue guiada interactivamente por el maestro, haciendo comentarios sobre las canciones y la problemática social de aquel entonces y la participación de todos nosotros con preguntas y respuestas entre canción y canción. Fue una clase bastante amena y muy bien visualizada por el profesor, utilizando acertadamente las técnicas de enseñanza haciendo uso de los recursos de la clase y las habilidades de los estudiantes, haciéndonos aprender sin que nos diéramos cuenta; porque al final de la tocada nos quedamos con los conocimientos en forma natural y sin presiones de una forma significativa; (como los hacían en la antigüedad Sócrates y Platón al instruir a sus discípulos), ya que todos estábamos interesados disfrutando las bonitas canciones y al mismo tiempo aprendiendo de lo que las letras nos decían y los comentarios que se formulaban en medio de una atmósfera que nos mantenía muy atentos, que definitivamente a todos nos gustó y por primera vez, no queríamos que terminara la clase.

El maestro cumplió su palabra; pero yo seguí asistiendo a su clase regularmente; nada más que sin presentar exámenes.

De una forma similar, el Director de la Prepa me encomendó que organizara musicalmente el Festejo del Día de las Madres. Sólo que en ésta ocasión era jerárquicamente algo más importante por tratarse de las máximas autoridades escolares y familiares. Por ello, le di más realce a la celebración invitando a varios músicos profesionales, que hicieron la diferencia entre un festival escolar de un evento profesional. El Director quedó complacido y cuando me gradué de la Preparatoria me invitó a trabajar en su equipo de docentes dándome el Nombramiento de Maestro de Música de la Institución.

Como estudiante formé parte de la selección de basquetbol, al igual que en la secundaria y la escuela de maestros; así que la música y el baloncesto siempre fueron un binomio presente aún como trabajador en el seleccionado magisterial y en la liga abierta del deporte ráfaga.

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